La salud mental no es un lujo, es una necesidad.
El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca generar conciencia, combatir el estigma y promover acciones que ayuden a prevenir las muertes por suicidio. El mismo fue impulsado a nivel internacional por la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio en 2003.
Dicha conmemoración proviene de la historia de Mike Emme, quien en 1994 se quito la vida dejando un mensaje para sus padres “No se culpen, mamá y papá, los amo”. A raíz de su muerte amigos y familiares empezaron a repartir cintas amarillas, con mensajes de apoyo, con la finalidad de que las personas lograsen detectar cuando se estuvieran generando crisis de riesgo, misma que los estaría orientando e impulsando a una búsqueda de ayuda. Este gesto se transformó en un movimiento global conocido como el Proyecto Cinta Amarilla.

La campaña tiene diferentes objetivos entre estos se encuentra el empoderamiento a las personas para que puedan reconocer los signos de riesgo en otros y en ellos mismos, promoviendo así acciones preventivas para el cuidado a nivel personal y eliminando los tabúes respecto a la salud mental. Por otro lado, dicho movimiento también busca promover la escucha activa, sin juicios creando así espacio seguros que puedan brindar un acompañamiento a todas las personas que lo requieran. Otro de los objetivos principales es el poder capacitar y orientar a las comunidades ante conductas de riesgo brindando así propuestas que puedan ayudar en la orientación y prevención.
Señales de alerta para la prevención del suicido
La prevención del suicido implican varias acciones entre ellas se encuentra la detección e identificación de comportamientos que pueden ser de “Alerta”, tras la identificación se promueve una búsqueda de acompañamiento que permita ser parte del cuidado de cada persona. Es por ello que a continuación, presentaremos algunas señales para poder visualizar aquello no nombrado.
- Presencia de trastornos del estado de animo como fuese depresión, ansiedad, trastorno de bipolaridad entre otros.
- Aislamiento social tras la no visualización de relaciones solidas y redes de apoyo.
- Consumo y abuso de alcohol y/o drogas.
- Cambios drásticos en hábitos del sueño y hábitos de alimentación
- Conductas de despedida, regalar objetos valiosos o establecer conversaciones de cierre.
Es importante conocer los factores de riesgo ya que el poder detectarlos se logra hacerlos visibles y nos permite ser una red de apoyo para la prevención misma que busca salvaguardar la vida de las personas que nos rodean. La prevención del suicidio va más allá del ámbito de salud, ya que requiere una perspectiva integral que involucra todos los sectores en los cuales se desarrolla cada persona.
